Con el propósito de proporcionar a la comunidad internacional un instrumento flexible y sencillo de administración patrimonial, revestido de la seriedad y seguridad que le imparte el sistema registral panameño, en el cual han confiado inversionistas y la banca local e internacional para todo tipo de financiamientos y transacciones, la República de Panamá promulgó la Ley No. 25 de 12 de junio de 1995 sobre Fundaciones de Interés Privado. Para estos efectos se tomó como modelo las figuras de las fundaciones utilizadas en Liechtenstein introduciéndole sensibles mejoras.

Aclaración: En adelante al referirnos al “cliente” podrá ser en una o varias de las siguientes denominaciones: “fundador”, “beneficiario principal” o “protector”, esto dependiendo del contexto del párrafo y de cuantos de estos cargos referidos ocupe el cliente.

¿Qué es una Fundación de Interés Privado?

A diferencia de un Fideicomiso (Trust) el cual es un contrato entre fideicomitente y fiduciario para que este último administre y disponga del patrimonio del fideicomitente en beneficio de este y/o terceras personas sujeto a las condiciones pactadas, una Fundación de Interés Privado es una entidad (persona jurídica) a la cual la ley le reconoce personería jurídica para administrar un patrimonio propio, destinado a los propósitos de la Fundación y en beneficio de los beneficiarios identificados en su Reglamento, el cual se otorga por medio de documento privado.

El objeto de la personería jurídica es restringido a temas patrimoniales, ya que la Fundación no podrá dedicarse a actividades comerciales con fines de lucro, no obstante, podrá llevar a cabo actividades mercantiles en forma no habitual, como vender o comprar activos de la fundación, puede ser titular o dueña de bienes inmuebles, bienes muebles, acciones o cualquier título valor, ser titular de cuentas bancarias o de inversión.

La administración del patrimonio de la Fundación normalmente se ejerce por un Consejo Fundacional (similar a una Junta Directiva), el cual por Ley debe estar compuesto por un mínimo de tres (3) personas naturales (Presidente, Secretario y Tesorero) o una (1) persona jurídica.

Los miembros podrán ser personas de confianza cercanas al cliente, o ser personas proporcionadas por nosotros (en dicho caso con las facultades restringidas), o incluso administradores profesionales (asesores de inversión, bancos, etc.) según lo determine el cliente.

La administración y decisiones del Consejo Fundacional pueden estar fiscalizadas e inclusive sujetas a la aprobación previa de un Protector, que puede ser designado inicialmente por el Fundador o por el Consejo Fundacional, con la amplitud de facultades que se consideren apropiadas.

Características del Acta Fundacional y el Reglamento

En el Acta Fundacional se establecen las reglas y mecanismos de administración de la Fundación, se estipula quienes serán las personas que conformarán los miembros del Consejo de Fundación, el método de elección de los beneficiarios y del Protector, así como las facultades del Consejo Fundacional y el Protector, el término de duración de la Fundación, la irrevocabilidad o revocabilidad de la misma, entre otros puntos. La Fundación de Interés Privado obtiene la personería jurídica en el momento en que el Acta Fundacional queda debidamente inscrita en el Registro Público de Panamá.

Para mantener la confidencialidad de la identidad del cliente, nosotros, Robles y Robles, a través de una sociedad anónima creada exclusivamente para estos propósitos podemos actuar como “fundadores fiduciarios” de la Fundación de así preferirlo el cliente; en estos casos, la sociedad “fundadora fiduciaria” procede por medio de escritura pública debidamente inscrita en el Registro Público a ceder todos sus derechos a quien el cliente determine.

Sin embargo, toda la información sensitiva de la Fundación se estipula en el documento titulado “Reglamento”, el cual es enteramente privado y podrá mantenerse en posesión de quien determine el cliente, sin necesidad de inscribirse en el Registro Público para que surta efectos legales, manteniendo así confidencial dicha información.
En el Reglamento se establecerá la identidad del beneficiario principal, beneficiarios secundarios, las reglas de administración del patrimonio, las reglas distribución de activos y/o rentas, facultades particulares del Protector así como la(s) persona(s) quien lo sustituiría, y cualquier condición que el cliente quiera establecer. El contenido del Reglamento puede ser modificado cuantas veces se estime necesario con la simple aprobación del Consejo Fundacional (con la aprobación del Protector de así haberse establecido).

¿Qué diferencia a una Fundación de Interés Privado de un Trust (Fideicomiso)?

La gran diferencia es que el Trust (Fideicomiso) es un contrato por medio del cual una persona (Trustor/Fideicomitente) transfiere activos a una tercera persona (Trustee/Fiduciario) para que los administre y ante determinadas condiciones transfiera los mismos y/o sus rentas a una o más personas beneficiarias.

A diferencia de un Trust (fideicomiso) el cual es un contrato, la Fundación es una persona jurídica por sí misma (como lo es una corporación), la cual podrá adquirir a su nombre activos de todo tipo y se convertirá en propietaria legal directa de dichos activos y por consiguiente dichos activos dejan de ser parte del patrimonio del cliente (o de terceras personas que transfieran bienes a la fundación) para convertirse en activos parte del patrimonio de la Fundación.

La Fundación entonces administrará los activos a favor de uno o más beneficiarios, y dentro de su estructura interna el cliente en capacidad de Protector (de así contemplarse), o por medio de personas de su confianza que este designe, tendrá en todo momento el control absoluto de la administración de los activos en representación de la Fundación sin que conste públicamente.

¿Qué propósito cumple la figura del Protector y Órganos de Fiscalización?

El Protector de la Fundación puede convertirse en la figura predominante de la Fundación de así desearlo el cliente. Lo recomendable es que el puesto de Protector, cuya identidad puede ser totalmente privada y secreta, sea ejercido por el propio cliente con facultades amplías para sujetar todas las decisiones del Consejo Fundacional a su aprobación previa, y de esa manera tener control total sobre la administración y disposición de bienes de la Fundación. La finalidad del Protector, es la de supervisar y fiscalizar que la Fundación de Interés Privado y el Consejo Fundacional cumpla con todas las regulaciones y designios establecidos en el Reglamento. También se puede designar uno o más órganos de fiscalización con las facultades y poderes a ser ejercidos de la manera que el cliente decida.

¿Cuáles son las ventajas que ofrece una Fundación de Interés Privado?

La Fundación de Interés Privado constituye una forma sencilla, segura y confidencial de administrar y disponer de un patrimonio específico, segregándolo totalmente del patrimonio del cliente, así como de las terceras personas que le aporten activos o de los beneficiarios que reciban rentas producidas por los activos que conformen el patrimonio de la Fundación, con las siguientes ventajas específicas:

1) El cliente durante su vida podrá disponer en forma irrestricta de las rentas y los activos que conformen el patrimonio de la fundación, y disponer como y a quienes se distribuirán los activos y/o renta posterior a su fallecimiento sin estar sujeto a limitaciones testamentarias de ninguna índole.

2) Los bienes que constituyen el patrimonio de la fundación no responden por las obligaciones del cliente, o de terceros que aporten activos o los Beneficiarios; y por ende, no pueden ser objeto de secuestros o embargos judiciales, ni objeto de acción o medida cautelar, excepto por obligaciones incurridas por la misma Fundación por daños causados con ocasión de la ejecución de los fines u objetos de la Fundación.

Estarán exentos en Panamá de todo impuesto, contribución, tasa, gravamen o tributo de cualquier clase o denominación, los actos de constitución, modificación o extinción de la fundación, y la renta proveniente de dichos bienes o cualquier otro acto sobre ellos, siempre que tales bienes constituyan:

1. Bienes situados en el extranjero.

2. Dinero depositado por personas naturales o jurídicas cuya renta no sea de fuente panameña, o no sea gravable en Panamá por cualquier causa.

3. Acciones o valores de cualquier clase, emitidos por sociedades cuya renta no sea de fuente panameña, o cuando su renta no sea gravable por cualquier causa, aun cuando tales acciones o valores estén depositados en la República de Panamá.

Advertencia: El tratamiento fiscal que se aplique a los actos de transferencia, transmisión o gravamen de bienes muebles o inmuebles hacia la o desde la fundación, seguirá la suerte de lo que al respecto estipulen las leyes del país donde se encuentre el bien transferido para efectos de los impuestos a pagar o exoneración de estos por razón de dicho acto.

3) Expedita y sencilla ejecución de los actos de disposición de activos al momento de fallecer el cliente, o al ocurrir el acto determinante para la distribución de activos, sin necesidad de un juicio de sucesión. La razón de esto es que al ser los activos parte del patrimonio de la Fundación, lo que ocurrirá es que de conformidad al Reglamento el Consejo Fundacional procederá a ejecutar las instrucciones en el plasmadas tales como pero no limitadas a instruir a las sociedades que conforman el patrimonio fundacional a emitir acciones a nombre de los beneficiarios secundarios, transferir sumas de dinero a los beneficiarios secundarios, instruir los cambios de firma autorizada en las cuentas bancarias correspondientes, etc.

4) En el Reglamento se pueden establecer todo tipo de condiciones para efectos de la administración y/o disposición de renta o bienes, sujetando alguno de estos actos a condiciones de edad, de logros académicos y/o familiares, en fin la ley permite que el cliente confeccione unas reglas de administración y disposición hechas a la medida de sus necesidades e inquietudes. También cabe recordar que el Reglamento podrá ser modificado cuantas veces crea necesario el cliente siempre por las vías establecidas en el Pacto Fundacional para dicho propósito.

5) El cliente puede incrementar o disminuir, cuando así lo desee, el patrimonio de la fundación, incorporando nuevos bienes a la misma o transfiriendo bienes de su patrimonio a terceros respectivamente. Los bienes de la fundación pueden estar colocados o invertidos en cualquier país del mundo.

6) Desde la perspectiva de la ley que regula las Fundaciones de Interés Privado se han tomado las previsiones legales necesarias para evitar que alguna persona que se considere heredera forzosa, por virtud de la ley aplicable en el país de residencia del fallecido o suya, pueda impugnar los actos relacionados a la constitución de la fundación y siguientes actos jurídicos relacionados a ella.

En este sentido la ley es enfática al establecer que los herederos del fundador no tendrán derecho a revocar la creación o las transferencias, aun en caso de que la fundación no haya sido inscrita en el Registro Público antes del fallecimiento del fundador.
También es taxativa a ley de fundaciones al estipular que “La existencia de disposiciones legales en materia hereditaria en el domicilio del fundador o de los beneficiarios, no será oponible a la
fundación, afectará su validez ni impedirá la realización de sus objetivos, en la forma prevista en el acta fundacional o sus reglamentos.”

7) Las fundaciones constituidas de conformidad con una ley extranjera, pueden acogerse a la ley panameña; así como las fundaciones de interés privado panameñas, podrán ser domiciliadas en otras jurisdicciones.

8) El fundador podrá ceder o delegar a cualquier tercero el ejercicio de las facultades y derechos inherentes a esa figura.

¿Cuáles son los usos típicos de una Fundación de Interés Privado?

a) Separación de activos del patrimonio personal. Segregar activos del patrimonio general del cliente y/o terceras personas (quienes también pueden ser beneficiarios), con el fin de excluirlos de los riesgos y responsabilidades a los cuales normalmente estarían sometidos de mantenerse como patrimonio del cliente, de las terceras personas que aporten o de los beneficiarios que reciban activos y/o rentas producidas por los activos y/o las rentas producidas por los activos que conformen el patrimonio de la Fundación. No existe restricción alguna en cuanto a los tipos de activos que puedan ser objeto de titularidad por parte de la fundación de interés privado.

b) Separación de riesgos. Manejar ciertas inversiones y activos líquidos en forma confidencial y separada del resto del patrimonio del cliente y beneficiarios.

c) Disminución del impacto fiscal producto de transferencia de bienes producto del fallecimiento. Para que la transferencia de activos producto del fallecimiento del cliente no tenga que estar sujeta a cargas fiscales tales como impuestos hereditarios.

d) Compatibilidad con Fideicomisos. Dependiendo de las circunstancias de cada cliente, tales como tener activos o beneficiarios secundarios ciudadanos/residentes en Estados Unidos, se han creado estructuras patrimoniales en las cuales fideicomisos anglosajones se convierten en beneficiarios de la fundación de interés privado con el asesoramiento conjunto de contadores y abogados fiscalistas de la jurisdicción correspondiente.

e) Disminución sustancial de los tiempos post-mortem para disponer de los activos. Esto debido a que los actos corporativos se ejecutaran y los bienes de la fundación se distribuirán entre los beneficiarios secundarios por razón de una Resolución del Consejo Fundacional de conformidad con lo estipulado en el Reglamento sin necesidad de un juicio de sucesión. De ser el fallecimiento del cliente el acto que active las distribuciones se requerirá una Certificado de Defunción del cliente debidamente legalizado.

f) Disposición de Bienes Post-mortem. Disponer en forma expedita y efectiva de todos o ciertos activos de la Fundación a la muerte del cliente a favor de los Beneficiarios Secundarios designados en el Reglamento, evitando las incomodidades comunes de un Proceso Judicial de Sucesión tales como la dilatación en el tiempo, formalidades técnicas procesales y restricciones de derecho sustantivo (legítimas, herederos forzosos, etc.).

g) Continuación de uso posterior al fallecimiento. Asegurarse la correcta administración y disposición del patrimonio de la Fundación aún posterior a la muerte del cliente, como garantizar el mantenimiento y/o estudios de los hijos u otros familiares.

Artículos de la ley a tener en consideración para la planificación patrimonial

Artículo 11: Para todos los efectos legales, los bienes de la fundación constituirán un patrimonio separado de los bienes personales del fundador. Por tanto, no podrán ser secuestrados, embargados ni objeto de acción o medida cautelar, excepto por obligaciones incurridas o daños, causados con ocasión de la ejecución de los fines u objetivos de la fundación, o por derechos legítimos de sus beneficiarios. En ningún caso responderán por obligaciones personales del fundador o de los beneficiarios.”

Artículo 12: Las fundaciones serán irrevocables, salvo en los siguientes casos:

1) Cuando el acta fundacional no ha sido registrada en el Registro Público.

2) Cuando se establezca expresamente lo contrario en el acta fundacional.

3) Por cualquiera de las causales de revocación de las donaciones.

Las transferencias que se hagan a las fundaciones serán irrevocables por quien haya hecho la transferencia, salvo que establezca expresamente lo contrario en el acto de transferencia.”

Artículo 13: En adicción a lo dispuesto en el artículo anterior cuando la fundación ha sido creada para que surta efectos después de la muerte del fundador, este tendrá en forma excluyente e limitada, el derecho a revocarla.

Los herederos del fundador no tendrán derecho a revocar la creación o las transferencias, aun en caso de que la fundación no haya sido inscrita en el Registro Público antes del fallecimiento del fundador.”

Artículo 14: La existencia de disposiciones legales en materia hereditaria en el domicilio del fundador o de los beneficiarios, no será oponible a la fundación, afectará su validez ni impedirá la realización de sus objetivos, en la forma prevista en el acta fundacional o sus reglamentos.

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